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Svensson, L. (2016), “Cost-benefit analysis of leaning against the wind: Are costs larger also with less effective macroprudential policy?”, IMF Working Paper WP/16/3, International Monetary Fund, Washington D.C.

Publicado el 7 de abril de 2016

Problemática planteada:

Se analizan los costos y beneficios de una política monetaria que se inclina contra lo que indicarían los fundamentos para reducir la probabilidad de ocurrencia de una crisis financiera. Se aborda el análisis de distintos tipos de política monetaria y los costos en términos de crecimiento, desempleo e inflación.

Temática abordada:

  • El término “actuar contra la tendencia” (lean against the wind) de precios de los activos y los auges de crédito hace referencia a la adopción de una política monetaria que implique tasas de interés algo superiores a lo que se justifica con la mera lógica de estabilizar la inflación y el desempleo en torno a su tasa sostenible a largo plazo, sin tener en cuenta ningún efecto sobre la estabilidad financiera.
  • De acuerdo con estimaciones empíricas existentes, la probabilidad de ocurrencia de una crisis financiera se correlaciona positivamente con la tasa de crecimiento de la deuda real contraída en los años anteriores (Schularick y Taylor, 2012).
  • Svensson (2014, 2015) y el Fondo Monetario Internacional (2015), muestran que el costo de una mayor tasa de desempleo en los próximos años es muchas veces mayor que el beneficio de “actuar contra la tendencia”.
  • Se demuestra la importancia de suponer  que el costo de una crisis financiera es mayor cuando la economía está más débil, y se contrasta con el caso donde el costo de una crisis es fijo e independiente del estado de la economía.
  • Si no hay un efecto permanente en el nivel de la deuda real, la probabilidad de ocurrencia de una crisis financiera se desplazaría entre diferentes períodos.

Observaciones finales:

Cuando se trata de reducir la probabilidad o gravedad de una crisis financiera, no parece haber otra opción que utilizar otras políticas diferentes a la política monetaria convencional, tales como la política macroprudencial, la política de vivienda, o la política fiscal. No hay soporte empírico para “actuar contra la tendencia”, incluso bajo supuestos fuertemente sesgados a favor de ella.