Radar Académico

Mokyr, J., Vickers, C. y Ziebarth, N. (2015), “The history of technological anxiety and the future of economic growth: Is this time different?”, Journal of Economic Perspectives 29(3): 31-50.

Publicado el 20 de octubre de 2015

Problemática planteada:

Se explicitan las principales preocupaciones que han existido sobre el avance tecnológico. Centrándose en el período histórico de finales del siglo XVIII hasta el siglo XX, se cotejan las implicaciones del proceso tecnológico sobre el bienestar humano, los efectos deshumanizantes del trabajo y una tercera preocupación que sugiere que la época de mayor avance tecnológico está detrás de nosotros.

Temática abordada:      

  • Ricardo no creía que el desempleo fuera el resultado necesario del progreso tecnológico en un sector específico. Consideraba que a largo plazo una mayor productividad llevaría un mayor ahorro y, finalmente, la creciente demanda de mano de obra.
  • Steuart (1767) argumentó que el desempleo tecnológico ocurriría sólo si la innovación se introduce muy deprisa. Incluso entonces, la disociación al empleo sería temporal, mientras que las ventajas de una mayor productividad serían permanentes.
  • La innovación tecnológica trae preocupaciones acerca de la naturaleza del trabajo y la llamada alienación del trabajo. Incluso antes de la Revolución Industrial, Smith (1776) advirtió sobre los efectos morales de este proceso.
  • Wicksell (1901) argumentó en un modelo neoclásico puro, que el progreso tecnológico puede bajar o aumentar el producto marginal del trabajo, y por lo tanto los salarios, dependiendo de si la tecnología genera un ahorro de mano de obra.
  • Autores pesimistas más recientes (como Gordon ,2012; Vijg ,2011 y Cowen ,2010) han argumentado que nuestra mayor preocupación debe ser el crecimiento económico y la productividad, que serán demasiado lentos debido a que el progreso tecnológico es insuficiente dados los obstáculos que enfrentan las economías occidentales.

Observaciones finales:

Como ha sido el caso desde hace más de dos siglos, el avance tecnológico continuará para mejorar el nivel de vida de maneras dramáticas e imprevisibles. Sin embargo, los principios económicos fundamentales seguirán operando. La ley de la ventaja comparativa sugiere que la mayoría de los trabajadores todavía tendrán tareas útiles para llevar a cabo, incluso en una economía donde las capacidades de los robots y la automatización han aumentado considerablemente.