Radar Académico

Bracarense, N. (2013), “Contact zones: Development theory and the “cultural turn””, Review of Radical Political Economics 45(3): 333-340

Publicado el 3 de abril de 2014

Problemática planteada: dado el concepto de “zonas de contacto” (interacción entre el concepto de “agencia” y las estructuras humanas como una forma de entender el cambio social), se plantean qué direcciones puede tomar la teoría del desarrollo en relación al cambio histórico.

Temática abordada:

  • América Latina ha experimentado dos estrategias de desarrollo diferentes a lo largo del siglo XX.
    • La primera estrategia, y actual, “orientada hacia el exterior”, se basa en la exportación de productos primarios.
    • Por otra parte, en los años de postguerra, se llevó a cabo una estrategia de industrialización por sustitución de importaciones.
    • Ambos modelos no lograron alcanzar el desarrollo sostenible de los países periféricos por lo que se abrió el espacio para repensar la teoría y la política de desarrollo en el inicio del siglo XXI (Kregel, 2008).
    • En comparación con el período de posguerra, el debate actual ha hecho contribuciones importantes, como, por ejemplo, el énfasis en las cuestiones de la desigualdad y de las necesidades básicas en lugar del mero resultado económico y una mejor comprensión de los mercados financieros.
    • Los nuevos aportes (neo-desarrollistas y poskeynesianos), aunque importantes, no son suficientes para garantizar que la teoría del desarrollo no perezca nuevamente.
    • Las teorías recientes de desarrollo son fundamentalmente las mismas teorías de posguerra.
    • La teoría del desarrollo presupone especificidad histórica. Su razón de ser se basa en la creencia de que las economías subdesarrolladas funcionan de manera diferente que sus homólogos desarrollados.

Observaciones finales: si los economistas del desarrollo establecen el debate en su propio terreno, deben entender la historia como un proceso no-teleológico, un proceso en el que los países “periféricos” no se pueden entender en términos de etapas naturales en movimiento a lo largo de una trayectoria lineal de crecimiento. Para ello, los economistas del desarrollo deberían abandonar acepciones dicotómicas tales como “desarrollados” y “subdesarrollados” o “centro” y “periferia”, y adoptar una visión descentrada del cambio social. Una visión descentrada de la teoría del desarrollo significa que las ideas de centro y periferia cambien en función de la estructura que utilizan para acercarse a un sujeto, por ejemplo, género, raza, nacionalidad, clase, etnia, etc. (Rosenberg 1998).