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Aroche Reyes, F. (2013), “La estructura económica del (sub)desarrollo y el equilibrio general o ¿qué ocurrió con la teoría del desarrollo y con las estructuras económicas?”, Revista de Economía Política 33 3(132): 538-550

Publicado el 6 de septiembre de 2013

Problemática planteada: se repasan algunas ideas acerca del desarrollo que se discutieron durante los años 50, enfatizando la preocupación sobre la estructura productiva y las consecuencias que su evolución puede tener sobre el bienestar social.

Temática abordada:

  • A partir de los años 50 algunos países han logrado superar la condición de subdesarrollo, como es el caso de ciertas economías europeas, Corea del Sur e Israel, donde las estrategias de desarrollo lograron modernizar las estructuras económicas y sociales, elevando los niveles de ingreso y ofreciendo empleos de calidad a la población.
  • Otros países llamados tradicionalmente (sub)desarrollados (ahora emergentes) no han resuelto muchos de sus problemas económicos básicos:
    • Desempleo estructural.
    • Bajos ingresos, asociados con la prevalencia de actividades de baja productividad.
    • Distribución del ingreso inequitativa.
    • Expulsión poblacional, que emigra en busca de empleo y nuevas oportunidades.
    • La teoría del desarrollo de los últimos 30 años desconoce que estos fenómenos derivan del hecho de que la propia estructura productiva es incapaz de ofrecer a la población empleo suficiente con alta productividad, que haga posible elevar los niveles de ingreso. En cambio, se buscan las causas de la pobreza y el subempleo en las características de la población aquejada.
    • La discusión de los procesos de desarrollo como explicación de los resultados de los procesos más recientes se ha centrado en la presencia o ausencia del Estado. Las políticas económicas y la inversión del Estado han sido determinantes en algunos casos de desarrollo exitosos registrados en las últimas décadas.
    • Estos esfuerzos son más efectivos donde las sociedades se han modernizado y han conseguido construir estructuras económicas complejas, gracias al desarrollo de nuevas actividades con mayor productividad, donde se ofrecen oportunidades de negocios y de empleo adecuadas para el tamaño de su población.

Observaciones finales: la discusión del desarrollo debe volver a la idea de que la estructura productiva prevaleciente en una economía le confiere capacidades particulares para atender las necesidades de su población. De este modo, las economías (sub)desarrolladas se diferencian de las desarrolladas en primer término por sus estructuras, de modo que en aquellas la ausencia de algunos mercados o el carácter que adquieren éstos, impiden que se alcancen asignaciones de recursos deseables, más allá de que el nivel de ingreso es insuficiente para que la población alcance mayores niveles de bienestar. Solucionar los problemas del subdesarrollo requiere la construcción de una estructura productiva distinta.

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