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FAO, IICA y CEPAL (2013), “Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe”

Publicado el 19 de febrero de 2013

Problemática planteada: información actualizada y análisis, tanto de la coyuntura reciente del sector agroalimentario y su contexto, como de las perspectivas que se vislumbran para el 2013.

Temática abordada:

  • Dadas las limitaciones en recursos naturales y las presiones ambientales, el cambio climático y la mayor volatilidad de precios, el principal desafío que enfrenta el sector agrícola es aumentar la productividad en forma sustentable con el ambiente.
  • Las condiciones climáticas extremas, los riesgos de un posible colapso del euro, un posible estancamiento fiscal de los EE.UU. y la ralentización de las economías emergentes, entre otros, sugieren un ambiente de mayor incertidumbre y volatilidad en los precios internacionales que requieren de medidas pertinentes a nivel de cada país y a escala global.
  • Los niveles de producción en la agricultura de América Latina y el Caribe (ALC) han respondido favorablemente a las condiciones de altos precios internacionales, a la recuperación incipiente que ha observado la economía de los EE.UU. y a las nuevas demandas que se originan en el Sudeste Asiático (especialmente de China), pese a las señales poco satisfactorias de la situación de las economías en Zona Euro y a los embates de fenómenos climáticos extremos.
  • Considerando las tendencias y las perspectivas del futuro, se debe pensar en la elaboración de políticas públicas más sofisticadas e integrales, que hagan posible un nuevo enfoque para abordar el problema de la tierra en la región:
    • En primer lugar, es clave dejar de considerar que los recursos naturales son inagotables, e integrarlos en el cálculo económico, a través de nuevos parámetros que den cuenta de la dimensión física de las actividades productivas (extracción de recursos, acumulación de residuos, transformación de ecosistemas, entre otros).
    • En forma complementaria, es necesario intervenir en múltiples niveles de organización, a nivel local, regional, nacional e internacional, a través de regulaciones que protejan el medio ambiente y que regulen el uso de este recurso.
    • Por otra parte, es fundamental mantener y profundizar el acceso a la tierra, identificando al segmento de la pequeña agricultura como un estamento especial, que debe ser objeto de políticas públicas diferenciales y de amplio alcance: reparto de tierras, asistencia técnica, riego, asociatividad, infraestructura y créditos, entre otros.

Observaciones finales: el contexto es favorable para rescatar el rol del Estado en la provisión de bienes públicos para la agricultura, promover una mayor participación de los actores del sector en los procesos de elaboración de políticas y visiones estratégicas, y propiciar una mayor colaboración público-privada (sobre todo para incrementar la inversión en investigación, desarrollo e innovación).

 

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