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Pérez Caldentey, E. y M. Vernengo (2012), “The Euro Imbalances and Financial Deregulation: A Post-Keynesian Interpretation of the European Debt Crisis”, Levy Economics Institute of Bard College, Working Paper N° 702

Publicado el 4 de junio de 2012

Problemática planteada: presenta distintos debates: a) si la crisis del Euro fue generada por el aumento no controlado del gasto en los países de la periferia de Europa; b) el modelo de Estado de Bienestar “deseable” en el caso europeo; y c) el rol de la moneda única. La crisis europea es el resultado de los desbalances entre los países centrales y periféricos, inherente al modelo del Euro.

Temática abordada:

  • La Unión Monetaria Europea generó  dentro de la zona el aumento de los costos unitarios laborales, con consecuencias sobre el tipo de cambio (apreciación del tipo de cambio real), aumentos de la demanda interna, y superávit fiscal (pero con déficit comercial en gran parte de los países).
  • Las bajas tasas de interés, la alta integración financiera y la desregulación financiera, facilitan los flujos de capitales de países centrales a los periféricos dentro de la Zona Euro.
  • Aumento de la cantidad de hipotecas y posibles burbujas financieras (ejemplo: España).
  • Países centrales de Europa adoptaron una posición export-led growth (ejemplo: Alemania).
  • A través de los ajustes y el recorte fiscal (más la caída de la demanda interna) se espera que la crisis se sobrepase a través de la mejora del sector externo.
  • Solo puede darse lo anterior reduciendo salarios o en la medida que haya deflación para mejorar la competitividad externa. Pero esta situación puede generar desempleo y una contracción del producto.
  • La crisis es producto de desbalances internos entre los países centrales y periféricos de la UE.
  • Los países acreedores deben jugar un papel clave para corregir los desajustes existentes entre las economías centrales y periféricas de Europa.

Observaciones finales: la posibilidad de los países periféricos europeos de sobreponerse a la crisis se centra en la cuestión de la productividad y esto podría ser corregido, a corto plazo, a través de la política cambiaria. La política cambiaria es una de las herramientas necesarias, aunque en modo alguno suficiente, para manejar el diferencial de productividades entre la Eurozona y el resto del mundo. Por ende, si se opta por dejar de controlar dicha herramienta y se vira a un tipo de cambio fijo o semi-fijo, la reducción de salarios es la medida más probable (e indeseable) para ajustar la brecha de productividades.

 

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