Radar Académico

Harpaul, A. y P. Basil (2011), “Requirements for Infrastructure Investment in Latin America Under Alternate Growth Scenarios: 2011 – 2040”, Global Journal of Emerging Market Economies 3(1): 59 – 110

Publicado el 4 de junio de 2012

Problemática planteada: estimación de los requerimientos de infraestructura para 21 países latinoamericanos para el período 2011 – 2040.

Temática abordada:

  • El desarrollo de infraestructura puede reducir la desigualdad  y la pobreza, tanto a través de los beneficios directos que se pueden anticipar con relativa certeza como por medios menos previsibles.
  • En algunos sectores, incluyendo las telecomunicaciones, el aspecto que contribuye de manera más efectiva al crecimiento y a la reducción de la pobreza es el crecimiento en infraestructura, en lugar de mejoras en la calidad de los servicios de infraestructura.
  • Entre 1980 y 1997 el PBI por trabajador se incrementó un 90% mas rápido en el Este Asiático que en América Latina, donde alrededor del 36% de esta diferencia fue resultado de las diferencias en infraestructura (17% energía, 10% telecomunicaciones, 9% rutas).
  • Niveles de infraestructura inadecuados no sólo reducen el crecimiento. También pueden causar inflación si la inversión no crece del lado de la oferta al ritmo que crece la demanda agregada.
  • No solo existen grandes diferencias de infraestructura entre los países de América Latina, sino también entre sectores. En algunas partes de América Latina la competitividad se ve amenazada por los efectos adversos de una infraestructura inadecuada.
  • Mejores servicios de infraestructura ayudan a los productores latinoamericanos a obtener ganancias tanto a nivel local como internacional, pero también los precios domésticos se reducen, poniendo al alcance de los más necesitados, elementos básicos que antes no podían alcanzar.

Observaciones finales: la inversión en infraestructura por parte del Estado y del sector privado (tanto la nueva como el mantenimiento de obras preexistentes) es fundamental para el crecimiento económico. Dicha inversión puede aumentar las tasas de crecimiento y también reducir la pobreza y la desigualdad. La inversión en infraestructura permite desarrollar los elementos necesarios para aumentar la competitividad, la productividad y, por ende, las ganancias de los productores y los salarios de los trabajadores (esto último debe ser promocionado por parte del Estado).